*EL PODER DE LAS ARMAS PERPETÚA UNA GUERRA QUE NOS DESTRUYE Y NOS OPRIME*
Barrancabermeja, es una ciudad con una importante ubicación
geoestratégica que la ha convertido en la capital del Magdalena Medio,
una región con inmensas riquezas como el petróleo, la minería y el río
magdalena, donde se desarrollan macroproyectos como la palma africana,
el caucho y el cacao, así como las grandes extensiones rurales con
cultivos de uso ilícito la hacen un territorio disputado por las mafias
narcotraficantes, los terratenientes, los grandes capitales nacionales y
las multinacionales que vienen desarrollando hace muchos años una
estrategia de apoderamiento de las tierras sembrando terror y muerte con
la acción de los grupos paramilitares. A esto se suma una histórica
presencia insurgente y un fuerte accionar militar tanto en los sectores
rurales como en los cascos urbanos de los diferentes municipios.
En este contexto, los jóvenes se ven afectados por los diferentes
ejércitos, tanto Estatales como ilegales, quienes los convierten en
blanco de sus acciones militares o los vinculan a la guerra mediante el
reclutamiento forzoso o con la creación de falsas ilusiones de
solucionar sus problemas económicos empuñando las armas de los
diferentes grupos armados.
Es altamente preocupante como en Barrancabermeja, una ciudad con fuerte
presencia militar, hoy mueren con aterradora frecuencia en las calles,
en los barrios, jóvenes, hombres y mujeres, en un ambiente de total
impunidad y ninguna prevención.
Ante esta situación, un grupo de jóvenes con sueños, con esperanzas, con
la virtud y la certeza que las ideas son mas fuertes que las armas, que
ningún ejercito defiende la paz, decidieron transformar el futuro que
los violentos quieren imponerles en medio de la guerra y las sombras de
la muerte, enarbolando un grito, una consigna: */“no queremos ser parte
de esta guerra absurda de gente que se mata y no se conocen, para
beneficio de unos que no se matan pero si se conocen”./*
Quinto Mandamiento, desde su posición antimilitarista, decide caminar de
la mano de estos muchachos y muchachas, tratando de evitar de algún modo
que los jóvenes sean reclutados de forma irregular, exigiendo el derecho
a la objeción de conciencia, dando fin a las reiteradas arbitrariedades
en los procesos de incorporación a las fuerzas armadas.
Ante la guerra y la muerte, los jóvenes no nos hemos quedado en una
posición lastimera ni pasiva, hemos buscado alternativas de resistencia
civil, es así como se vienen fortaleciendo procesos por la noviolencia,
desarrollando propuestas de paz real, con lenguajes alternativos, donde
le decimos a los ejércitos que no queremos tomar sus armas, ni ser
blanco de sus balas, donde exigimos a los ejércitos que nos dejen por
fuera de la guerra, que respeten nuestra opción noviolenta y nos
permitan vivir lejos de esa guerra, pero sin alejarnos de la realidad,
por estamos convencidos que debemos ser parte activa de la solución.
De este modo seguimos creyendo que el poder de las armas perpetúa una
guerra que nos destruye y su paz armada nos oprime. Queremos la vida que
el arte irradia, el color vivo del folclor, el alegre movimiento de la
danza y la fraternidad del abrazo hermano, por ello los jóvenes que han
padecido la guerra, que viven los problemas que esta genera llevan un
mensaje de alegría y afecto a través de actividades lúdicas, culturales
y artísticas llenas de simbología, que son acompañadas masivamente por
la comunidad Barranqueña donde acuden, departen y se expresan los
jóvenes y sus familias, aportando así activamente a la construcción de
la paz.
Esta iniciativa de noviolencia activa y de construcción de paz desde la
juventud en riesgo es lo que hoy se ve amenazado con la actitud
intolerante y mezquina de quienes tienen las armas y se esconden tras el
nombre de Águilas Negras para sembrar su veneno, señalándonos de
guerrilleros, estigmatizando la libertad sexual y el libre desarrollo de
nuestra personalidad y acusándonos de alcahuetas de adictos y ladrones
contra los que han adelantado una campaña de exterminio por ser víctimas
de las condiciones sociales y la falta de oportunidades en un país donde
la riqueza se concentra en muy pocas manos.
Enérgico debe ser igualmente el llamado a los medios de comunicación que
han dado una información tergiversada de lo que sucede en nuestra ciudad
y que con fotografías ofensivas, atentan contra la dignidad de los
jóvenes y con titulares sensacionalistas se preocupan más por aumentar
el número de ejemplares vendidos que por llevar la verdad de las
víctimas a la opinión pública, poniéndonos en tela de juicio ante las
comunidades sin consultar las fuentes directas, es decir, a quienes
somos víctimas de estas amenazas. Estas publicaciones irresponsables no
ayudan en nada a mejorar la situación de violencia en Barrancabermeja y
muy al contrario generan terror, macartismo, estigmatización, que
terminan destruyendo proyectos de vida de quienes le han apostado a mejorar sus condiciones de vida, tal como ha pasado ya con algunos
muchachos y muchachas que a causa de estas publicaciones se han visto
irreparablemente afectados en su vida personal. No pueden, quienes
tienen acceso a los medios de comunicación, seguir manejando la doble
moral de exigir resultados a las autoridades mientras se lucran con el
amarillismo y el sufrimiento ajeno sin dar la oportunidad de que la
verdad salga a la luz..
Los jóvenes estamos dispuestos a contar esa verdad, la comunidad
dispuesta a escucharla, ¿están los medios dispuestos a publicarla?.
Rechazamos todo atentado contra la vida, contra la dignidad humana,
contra las iniciativas de paz y hacemos un llamado a la solidaridad de
la comunidad nacional e internacional con los jóvenes de Barrancabermeja
que son blanco de la acción criminal de estos grupos irracionales.
Todos sus pronunciamientos y acciones serán oportunos y de buen recibo
por los Barranqueños.
Exigimos que se nos respete nuestro derecho a expresarnos y a construir
nación con el arte, la cultura, el simbolismo. Exigimos que se respete
nuestra orientación sexual, nuestra opción cultural, nuestra forma de
vestir, caminar, hablar, bailar, cantar, nuestra forma de vivir. Exigimos nuestra libertad.
*COLECTIVO DE JOVENES*
*QUINTO MANDAMIENTO*
*Barrancabermeja
(Colombia)
