SECUNDARIOS: MOVIMIENTO SOCIAL ASAMBLEARIO EN CHILE

SECUNDARIOS: MOVIMIENTO SOCIAL ASAMBLEARIO EN CHILE

UNA OPINIÓN LIBERTARIA Y ANTIMILITARISTA

Ya en la tercera semana, amenazados del próximo fin de
la parte más evidente del movimiento estudiantil por
el cansancio acumulado, el comienzo del mundial de
fútbol, las lluvias y el frío de un invierno que, por
fin, llegó, los secundarios pueden estar contentos,
satisfechos, de los logros obtenidos en su justa lucha
de largo plazo.

Podemos decir que comenzó este movimiento amenazado de
un pronto declive. Algunas marchas y manifestaciones
en las dos primeras semanas de mayo con unos objetivos
bien claros: que el gobierno cumpliera los compromisos
que había suscrito el año pasado el Ministerio de
Educación. Nada más. Simplemente nada más.

Pero nadie les escuchó, nadie los atendió. El gobierno
de Michelle Bachellet, recién asumido, ignoró o quiso
ignorar los acuerdos tomados por su predecesor,
también de la misma alianza en el gobierno. Una
táctica ya conocida por los y las secundarios/as:
borrar con el codo lo firmado con la mano. La idea del
gobierno era simple: empezar todo de nuevo y dejar que
el asunto muriera antes de nacer. Pero les
secundaries, de años atrás, habían aprendido a
monitorear las ofertas y compromisos del gobierno, a
no quedarse con palabras sino mantener documentos y
agendas a la vista. Por otro lado han aprendido a
desconfiar de las dirigencias y a mantener vigilancia
tambièn sobre ellas. Así, junto a los centros de
alumnos (formales, oficiales, electos según los
procedimientos de la democracia representativa) han
surgido en cada liceo colectivos y asambleas de
estudiantes que se movilizan en torno a las exigencias
“gremiales” y sociales. La participación de las
“bases” (los estudiantes) está, de este modo,
asegurada en principio: la Coordinación se realiza a
través de vocerías que responden a las bases y que son
rotativas, de mandato restringido. Toda negociación es
finalmente resuelta por las asambleas de cada liceo.
De cada liceo se designan voceros que se reúnen en
asambleas zonales (en santiago son 5: Centro, Norte,
Sur, Oriente y Poniente) y regionales. De esas
asambleas zonales surgen voceros zonales, quienes
coordinan el movimiento a esta altura nacional.
Debemos recordar aquí que el movimiento nació en
Santiago, pero inteligentemente los secundarios
santiaguinos comenzaron a plantear centralmente cuatro
temas de alcance nacional: un pase escolar único
nacional gratuito para la locomoción colectiva
(actualmente los pases son distintos por cada ciudad,
tiene horario restringido de uso, se debe pagar
anualmente su renovación -aprox. US$ 2- y además se
debe pagar por cada viaje un tercio del valor adulto
-aprox. US$0.20 por cada viaje) y gratuidad de los
viajes, gratuidad del examen de acceso a la
universidad (PSU: Prueba de Selección Universitaria),
revisión de la Jornada Escolar Completa (que significa
la extensión del horario escolar por cerca de mínimo 9
horas diarias -con máximos de 12-) y, ante todo,
derogación de la actual Ley Orgánica Constitucional de
Enseñanza, LOCE, promulgada el día anterior al finde
la dictadura pinochetista: 10 de marzo de 1990.
Estas peticiones, acrecentadas en al menos dos puntos
a nivel nacional: fin de la municipalización de la
enseñanza pública y fin de la explotación de los
alumnos en práctica técnica, comercial e industrial y
en muchos puntos a nivel regional y local fue ganado
profundidad y extensión por todo el país. Desde Arica
en el extremo norte hasta Pto. Williams en la
Provincia Antártica (Cabo de Hornos).
La lucha no amainó sino que por vía de las tomas de
los liceos (ocupación del establecimiento educacional
por las asambleas de estudiantes) fue entusiasmando no
sólo a los propios estudiantes sino a todo el país que
año a año vive la experiencia de una educación
neoliberal.

La LOCE vino a establecer finalmente en Chile el
neoliberalismo en la educación, este proceso iniciado
en los años ’80 por la dictadura mediante la
municipalización de la educación pública (traspaso de
la administración de los liceos y colegios desde el
Ministerio de Educación a las Municipalidades) y por
la destrucción de las universidades estatales y la
apertura de universidades privadas no tradicionales (o
sea no de la iglesia ni de la masonería).
Esta LOCE colocaba como valor principal la libertad de
educación por sobre el derecho a la enseñanza. Así los
dueños de colegios (“sostenedores”) se dividen en dos
grandes clases: públicos (municipalidades) y privados
(particulares). Estos últimos hay de dos tipos: los
que reciben subvención (recursos) estatal y los que
no. Así si bien en principio cualquier padre podrá
colocar su hijo donde quiera, a los colegios privados
no subvencionados sólo llegan quienes tiene dinero (y
otras cualidades) para hacerlo. A los colegios
particulares subvencionados podrá llegar cualquiera
(su costo es menor) que el establecimiento quiera
recibir -la libertad de educación según la LOCE
consiste que la libertad del sostenedor de decidir que
alumnos tener en su establecimiento-. Así los alumnos
que desecha el aparato privado llegan finalmente a la
educación municipal. Es decir, los pobres y los niños
calificados como “problema” por el sistema privado. Y
lo que es peor, dentro del sistema municipal también
se implantan jerarquías entre aquellas municipalidades
que quieren mantener “calidad” -eliminando quienes
bajan el standard- y todas las demás.

Este sistema neoliberal ha establecido una serie de
secuelas de largo plazo: el establecimiento de
verdaderos holdings de enseñanza que controlan en
vertical el proceso (básica, media, preparación para
la PSU y superior) y una caída estrepitosa de los
niveles de calidad, según se comprueba en mediciones
nacionales e internacionales.

Esto acompañado de la pérdida de ingresos de los
profesores, en fin, de todos los trabajadores de la
educación, ha hecho que hoy más que nunca el esfuerzo
por la educación sea vista como un problema a
enfrentar por cada familia, asumiendo el costo
monetario del esfuerzo educativo o asumiendo el costo
futuro de tener uno de sus hijos escolarizado en la
ignorancia y rutina de los colegios pobres de Chile.
Frente a esto, la rebelión de los secundarios (cuyas
escasas posibilidades en el mundo competitivo de la
enseñanza superior, profesional o técnica les aparece
de manera dramática mientras más se acercan al fin del
ciclo medio) vino a catalizar toda la indignación
social que el país tiene frente a esta injusticia de
décadas. Ya “los Prisioneros” lo cantaron en su
momento (los 12 juegos) pero esa canción de principios
de los ’80 sigue teniendo actualidad.

Encontraron apoyo y aliados los rebeldes secundarios
sobre todo cuando inteligentemente decidieron no salir
más a la calle pues sus salidas en marchas y protestas
eran colocadas por la prensa como “violencia” y
vandalismo”. Se quedaron al interior de los liceos
soportando hambre, frío y enfermedad y desesperando al
gobierno, que finalmente tuvo que ceder.

Gran parte del petitorio de los secundarios ha sido
aceptado, no exactamente como ellos querían pero si
bastante mejor de lo que había: el pase escolar será
gratuito (aunque deberán seguir pagando pasaje) y su
uso se extendió a todos los días, todas las horas,
casi todo el año. La PSU será gratuita para los 4
quintiles más pobres de la población. La Jornada
escolar Completa será revisada, lo mismo que la
Municipalización y ya se aseguró un sueldo mínimo para
quienes realicen su práctica de enseñanza
técnico-industrial. La LOCE entró en franca revisión
y la Presidenta de la República convocó aun amplio
Consejo Asesor para la Reforma de la Enseñanza. Amplio
aunque de corte académico-gremial tiene un fuerte
componente político en el cual ha entrado buena parte
de la izquierda extra-parlamentaria (que sueña con ser
parlamentaria).

Los secundarios fueron invitados (lo mismo que los
universitarios) a ser parte de este consejo y ese es
la discusión en que están hoy. Su movimiento ha traído
dividendos políticos a la izquierda extraparlamentaria
(han sido llamados a rehacer políticas públicas,
reconocidos como interlocutores) y al gobierno (bueno,
la Concertación siempre quiso acabar con la LOCE pero
nunca tuvo la voluntad política para ello; además
descubrieron que la educación era tan buen negocio: la
mayor parte de los partidos tiene su casa
universitaria, o varias).

Pero la enseñanza que más han entregado es que la
movilización social da frutos, que los proceso
asamblearios dan más consistencia, coherencia y
participación a las luchas sociales y que no basta con
conformarse con triunfos parciales o compromiso de
corto plazo, que los procesos hay que seguirlos y de
algún modo, administrarlos para que no decaigan.
No olvidemos que los secundarios tuvieron gran
importancia en la derrota de la dictadura, que el
valor de su lucha fue desconocido al llegar la
democracia. Que el proceso asambleario viene de la
mano de los anarquistas que a fines de los ’90 dieron
fin a la histórica Federación de Estudiantes
Secundarios de Santiago (FESES) para esa época
absolutamente controlada por las juventudes políticas.
Que el “mochilazo” del 2001 validó socialmente entre
los secundarios la forma asamblearia de organizarse
(surgió allí públicamente la Asamblea Coordinadora de
Estudiantes Secundarios ACES).

No olvidemos tampoco el intento de los partidos
políticos de todo tipo de cooptar a los secundarios y
como ellos han sabido enfrentar eso, no olvidar que
en su petición de sumarse a un paro nacional os
“trabajadores” no estuvieron (los sindicatos de todo
tipo brillaron por su ausencia, incluso los
anarcosindicalistas -aunque debemos reconocerlo, estos
en Chile, por el momento, no existen). No olvidaremos
los intentos de los neonazis de amedrentar y expulsar
las tomas, demostrando a todas luces la capacidad y
presencia que tiene y que el gobierno se niega a
reconocer como un problema social. No olvidaremos a
los miles de estudiantes detenidos, criminalizados,
abusados por la policía, heridos, enfermos, que
pasando hambre y frío sostiene el más importante y
justo movimiento social en Chile desde la ocupación de
la Mina de carbón de Lota, a mediados de los ’90 y que
tuvo el triste fin de ver trabajando en conjunto al PC
y el gobierno para poner fin a un movimiento social a
costa de dejar a toda una ciudad sin fuente de
trabajo.

Pelao Carballo desde el Ni Casco NI Uniforme para el
MOC Chile y el mundo antimilitarista y libertario

SANTIAGO, JUNIO DE 2006


Movimiento de Objecion de Conciencia
NI CASCO NI UNIFORME

www.objecion.cl