Ante la próxima prueba de sexto de primaria…

Si lo que estás buscando son los resultados de la prueba de 2008 en Madrid puedes visitar: ampalalatina.wordpress.com

Si además te interesa saber qué pasó y qué se dijo en 2007 aquí lo encontrarás. Es perfectamente válido para analizar lo que ha pasado también en 2008.

A AQUELL@S PADRES Y MADRES, EDUCADORES Y EDUCADORAS QUE DESEEN PENSAR EN COMÚN…

ANTE LA PRÓXIMA “PRUEBA EVALUATIVA” QUE NO EVALÚA NADA… SERIO.

Como bien sabréis, se avecina en breve la prueba de supuesta evaluación que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid lleva realizando durante los últimos cursos a nuestros chicos y chicas de sexto curso de Educación Primaria.
Queremos compartir con vosotr@s algunas reflexiones que, desde nuestro punto de vista, son enormemente relevantes a la hora de tomar decisiones al respecto:

* Evaluar en educación no es solamente “medir”. Lo que nuestros hijos e hijas aprenden en el Centro Educativo depende no sólo de los contenidos (objetos de conocimiento) desarrollados en las asignaturas, sino del cómo esos contenidos son transmitidos, compartidos, motivados, cooperados y posteriormente aprehendidos, hechos suyos, a ser posible de forma grata en un ambiente donde el profesorado y el alumnado se embarcan en un periodo de investigación y de acción. Esto forma parte de un proceso amplio y complejo que es imposible medir a través de una sola prueba individual sobre nuestros chavales. Un examen hecho “desde fuera” en el que únicamente se les pide contestar a determinadas cuestiones puntuales descontextualizadas del proceso de enseñanza/aprendizaje, en donde los procedimientos, las actitudes, la cooperación y los afectos y emociones juegan un papel decisivo a la hora de aprender.

* Para que una evaluación sea eficaz, efectiva y digna de llamarse tal “evaluación” debe recoger, además de lo explicitado en el punto anterior, la evaluación del profesorado, del proceso de enseñanza y aprendizaje, del contexto social donde se realiza la tarea educativa, y de la organización del Centro Escolar donde se lleva a cabo esta tarea social de primer orden que llamamos aprendizaje educativo.

* Para que una evaluación sea honesta -social y profesionalmente hablando- sus objetivos e instrumentos deberían responder a los intereses democráticamente establecidos por todos los componentes de la Comunidad Educativa, en donde se reflejasen los intereses de la sociedad, especialmente de aquellas personas y colectivos menos favorecidos, porque creemos que la Educación o trata de mejorar la sociedad -mejorándonos como personas- o no sirve sino para seguir estableciendo las desigualdades que nos están conduciendo a un mundo irrespirable (medio ambiental y humano).

* El alumnado, supuestamente evaluado mediante esta prueba, una sola, que mide contenidos exclusivamente, no ha recibido durante los años en que se está realizando este “examen”, ningún tipo de ayuda para la mejora “de” y “en” su proceso de aprendizaje por parte de los gestores de este examen, en nuestra Comunidad, los responsables de la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma madrileña.

* Consideramos que la Consejería de Educación nos lleva a una trampa de gran calado: se limita a establecer el Plan General de Mejora de Destrezas Indispensables (CDI) que no incluye nuevos recursos, como la formación del profesorado, o cambios en la organización de los centros, profesorado de apoyo… por ejemplo, elementos que influyen en la mejora real de los resultados del proceso de aprendizaje del alumnado. Se han limitado a seleccionar a los Centros “examinados” a través del alumnado para establecer un ranking tan ficticio como injusto e irreal. Se han publicado en todos los periódicos de tirada nacional las listas de los resultados y se ha establecido un ranking que pretende seguir ninguneando a la Escuela Pública para dejar en manos privadas un asunto tan importante como es la educación de nuestros hijos e hijas, convertida en negocio para unos pocos.

* Muchos movimientos, asociaciones y colectivos de gran prestigio educativo, como por ejemplo la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica, se han opuesto ya a la realización de esta “chapuza” y os invitamos nosotros a oponeros también a ella… Os invitamos a visitar las páginas webs de estos colectivos (Movimiento por la Calidad de la Educacion en el Sur y Este de Madrid, Movimientos de Renovación pedagógica, Plataformas por la Defensa de la Escuela Pública, sindicatos: CCOO, UGT, STEs, CGT…) de fácil acceso a través de Internet.

Dado que muchos centros de enseñanza no están tomando ninguna decisión colectiva (y los centros que institucionalmente lo hicieron en anteriores cursos, están sufriendo presiones y expedientes por parte de la CAM), dejando a los padres y madres la decisión personal de que su hijo/hija participe o no en la susodicha prueba, consideramos relevante dar a conocer estas cuestiones y por si os resulta de utilidad, acompañamos una carta, dirigida a la dirección del Centro, que puede servir de modelo para quienes consideren que sus hijos/as no deben participar en la misma.

Un saludo cordial.
Asociación Cultural Candela


A LA DIRECCIÓN DEL COLEGIO …………………

D. /Dña……………………………………….
con DNI……………………………………….
padre/madre de ……………………………………………..
alumno de 6º de primaria del Colegio ………………………………..
me opongo expresamente a que se realice a mi hijo/a la evaluación prevista por las autoridades educativas de la Comunidad de Madrid para el día 29 de mayo DE 2007. Y ello por los siguientes motivos:

1º – Mi hijo/a y sus compañeros/as ya son objeto de las correspondientes evaluaciones por los profesores del colegio. Es a ellos a los que les compete legalmente realizar esta labor y son solo ellos los que están capacitados para valorar adecuadamente su rendimiento y capacidad, de acuerdo, además con las circunstancias personales y sociales de cada uno.

2º – Considero inadecuado tanto el contenido como el procedimiento para la realización de la evaluación. La prueba tan solo va a evaluar dos aspectos muy concretos -lengua, y matemáticas- excluyendo otras materias o circunstancias como el nivel de dotaciones, el porcentaje de alumnos de integración o la cantidad de profesores y su relación con las específicas necesidades del centro. Pero además, dicha prueba no afecta a los valores en que se educa, nada importa a la Comunidad la enseñanza de valores como la responsabilidad, la libertad, la participación, la solidaridad, etc-

3º – Considero irresponsable por parte de la Consejería de Educación la publicación de los resultados de la prueba aplicada, como se hizo en anteriores convocatorias, sin ninguna consideración por las circunstancias que rodean los centros y su respectivo alumnado.

Por todo ello me niego a que mi hijo/a sea utilizado/a como instrumento y exijo que se respete mi voluntad y no se realice la prueba mencionada a mi hijo/a. Asumo directa y personalmente las responsabilidades que se deriven de mi decisión, exonerando completamente a los profesores y la dirección del Colegio Público que tan solo cumplen con mi decisión.

Madrid a …… de mayo de 2007

Fuente Original: Asociación cultural Candela

COMUNICADO SOBRE LA PUBLICACIÓN DEL RÁNKING DE COLEGIOS DE LA
COMUNIDAD DE MADRID A PARTIR DE LA PRUEBA DE 6º DE PRIMARIA

Ante la realización de la prueba por parte de la C.M. el 10 de mayo de 2005, la Junta
Directiva de la AMOP aprobó un documento dirigido a sus socios, en el que se
expresaban las siguientes consideraciones:

Nos manifestábamos conformes a la realización de pruebas de carácter
diagnóstico del sistema educativo por parte de las Administraciones educativas,
siempre que dichas pruebas carecieran de carácter clasificador del alumnado y/o de
los centros, y por el contrario su finalidad exclusiva fuera conocer las necesidades y
dificultades del sistema y del proceso de enseñanza y aprendizaje, para disponer los
medios y apoyos oportunos para su mejora. Asimismo, señalábamos en su día que
dichas pruebas debían evaluar competencias básicas socialmente consensuadas,
estar enmarcadas dentro del proceso de evaluación continua y formativa del
alumnado, y tener en cuenta su historia escolar, los recursos y el contexto
sociocultural de las familias y de los centros, y cuantos factores permitan comprender
bien los resultados.

Por otro lado señalábamos la falta de sentido de plantear dicha prueba en el
último curso de una etapa como la Primaria, en la que el alumnado -especialmente el
de la pública- se marcha a otros centros a continuar su escolaridad, por ser imposible
asegurar el apoyo a aquellos con bajo rendimiento. Nos preguntábamos entonces
también si se iban a trasladar los resultados individuales de esa prueba a los Institutos,
propiciando que así también éstos, no sólo los centros, quedaran marcados en su
escolaridad posterior, contribuyendo a que se cumpla la profecía… Una evaluación
externa debe tener función diagnóstica sin duda, pero también formativa, de mejora, y
no sólo para la futura actuación de la Administración y los centros, sino para el apoyo
inmediato a los alumnos con resultados insatisfactorios en la prueba. ¿Qué utilidad si
no podrán verle las familias? Por ello señalábamos que la prueba debía realizarse
antes, cuando aún existen posibilidades reales de tomar decisiones de mejora y apoyo
a los centros, los profesores, y también a los alumnos, que son al final lo que nos
preocupa a todos.

Insistíamos también en que aquellos centros que por su contexto social
presentaran niveles bajos de rendimiento, fueran dotados de los medios y recursos
necesarios para que el principio de equidad educativa pudiera hacerse realidad.
Finalmente demandábamos que, en ningún caso, esa prueba sirviera para emitir
juicios de valor sobre centros y profesorado, pues además de existir sistemas
ordinarios de evaluación para ese fin -el Servicio de Inspección Educativa- sería una
actuación de todo punto injusta si no se tenía en cuenta el contexto sociocultural y
escolar en el que desarrollan su trabajo.

La salida a la luz pública del ránking de los “100 primeros colegios en la
prueba de 6º de Primaria” de la Comunidad de Madrid, y posteriormente de todos
los colegios -en vez de un Informe técnico cualitativo y explicativo como habría
sido deseable- ha confirmado lo fundado de nuestros temores e interrogantes
sobre su diseño, finalidad y repercusiones, y nos lleva a manifestar
públicamente nuestra posición.

Dicha prueba, realizada desde Ordenación Académica, evalúa unas
competencias que no han sido consideradas “básicas” mediante un
procedimiento de consenso profesional y social que les daría la legitimidad
necesaria, no se ha enmarcado en el proceso de evaluación continua y formativa que
llevan a cabo los centros, no ha tomado en consideración la evaluación más global y
cualitativa que viene realizando el Servicio de Inspección Educativa, ni ha observado
muchos de los criterios y recomendaciones técnicas empleados en estudios
rigurosos de naturaleza también diagnóstica, como el PISA de la OCDE, en el que
vienen participando con muestras representativas desde 2000 otras Comunidades
Autónomas españolas (no así la Comunidad de Madrid, que también ha rehusado
hacerlo en el PISA 2006). Este programa internacional señala que no es posible
entender y valorar con fiabilidad, validez y equidad el rendimiento escolar o la calidad
educativa del sistema, sin tener en cuenta factores tan decisivos como la inversión
pública en educación, la historia escolar de los alumnos (que comprende los años
cursados en educación infantil y las repeticiones de curso, entre otras variables), el
nivel sociocultural de las familias o el carácter inclusivo/segregador del sistema.

Los distintos aspectos señalados sobre el proceso de diseño, validación y
aplicación de la prueba, nos llevan incluso a cuestionarnos la propia fiabilidad y
validez de sus resultados, lo que también se ve reforzado por algunas
inconsistencias observadas en el ránking de centros. ( Sorprende la baja posición en el ránking de unos pocos pero significativos colegios concertados de prestigio, que escolarizan alumnos de nivel sociocultural medio y alto, e invierten recursos privados adicionales en la educación de sus alumnos).

Pese a que la Consejería de Educación de la C.M. aseguró que no se
harían públicos los resultados de la prueba de 6º de Primaria, su publicación en
la prensa ha agudizado la preocupación y recelos de la comunidad educativa.
Dicha publicación contradice por la vía de los hechos la finalidad
exclusivamente diagnóstica y formativa que ésta debía tener. Así, nos
encontramos actualmente ante una clasificación pura y dura de los centros que
desconsidera las características específicas de cada uno de ellos, su contexto, el
punto de partida del alumnado, ni otras muchas variables que ayudarían a las familias
y a la sociedad madrileña en general, a entender los resultados y a valorar
debidamente el esfuerzo de alumnos, profesores y profesionales de apoyo. En
cualquier caso no solicitamos una contextualización del ránking publicado, sino
que lamentamos su publicación misma.

Esta situación está generando varios efectos perversos para la educación que
la AMOP quiere poner de manifiesto.

Por un lado, el desaliento de muchas familias -especialmente las más
desaventajadas- y el malestar de los profesionales de la educación que desarrollan
su trabajo a menudo en unas condiciones difíciles. Se ha incrementado su sensación
de frustración y desaliento al ver tan mal reflejada su compleja tarea.

Por otro, se produce una descalificación global de la enseñanza pública, al
mostrar el fuerte desequilibrio frente a la red concertada y privada. En el ránking se
aprecia cómo sólo 29 colegios públicos de la Comunidad se encuentran entre los 100
primeros en rendimiento, frente a 71 colegios de titularidad privada (de ellos, 45
concertados). Sin embargo, hay que tener en cuenta que este tipo de centros,
representando más del 46% del total de la escolarización en Primaria, sólo escolarizan
al 17% de los alumnos con necesidades educativas especiales y al 22,7% de los que
tienen desventaja sociocultural (MEC, 2005). El desequilibrio de estas cifras crece a
medida que se avanza en la escolaridad, pues la escuela pública madrileña asume
la educación del 79% de los alumnos en desventaja sociocultural -inmigrantes y
minorías étnicas- en la etapa obligatoria.

Como hemos aprendido del último Informe PISA (OCDE), los mejores
resultados no se deben necesariamente al tipo de centro. Si se detrae el nivel
sociocultural de los padres y madres de los alumnos evaluados desaparece la
diferencia en los resultados entre centros de titularidad pública o privada en la mayoría
de los países y, muy especialmente, en España.

Si a esto se añade que -asumiendo una mayor complejidad- la escuela
pública madrileña adolece de falta de recursos básicos como consecuencia de la
insuficiente inversión en educación (sólo el 4.4% del PIB) llegamos a confirmar dos
consecuencias muy negativas de este ránking público, que ya se han puesto en
marcha. Por un lado, el envío de un mensaje a la sociedad sobre la baja calidad de
gran parte de la educación pública -que daña gravemente su “deseabilidad
social”-, aunque como vemos en PISA no es el tipo de centro lo que produce la
diferencia de resultados entre los alumnos. Por otro, y sumándose a ese mensaje, la
C.M. aumenta la asignación de fondos hacia los conciertos con entidades
privadas, recalificando y concediendo para ello suelo público, basándose en la
defensa del derecho a la libre elección de centro.

Otra consecuencia negativa de gran calado consiste en que, al colocar a
muchos centros, alumnos y profesores en una situación tan desalentadora, se está
“vacunando” a la comunidad educativa frente a las evaluaciones externas del sistema.
Esta experiencia ha creado recelos y dificultades hacia futuras y necesarias
evaluaciones que, realizadas y explicadas adecuadamente, no sólo tendrían una
relevante función diagnóstica, sino también y más importante, servirían para mejorar la
cantidad y equidad de la inversión en educación, los aspectos organizativos,
curriculares, metodológicos, de apoyo y evaluación de los centros, y los procesos de
formación del profesorado que tanto conviene revisar.

En este contexto tiene lugar la negativa de la Consejería de Educación de la
Comunidad de Madrid a que una muestra representativa de alumnos participe en
las pruebas sobre “competencias básicas” del PISA 2006 de la OCDE, estudio
que de forma rigurosa permitiría comparar la calidad de la educación madrileña
con la de otras Comunidades Autónomas, países y regiones, en el marco del
esfuerzo (incluyendo la inversión pública) que todos ponemos en ella. Hay que
recordar que en dicho estudio, con el mismo marco curricular (la LOGSE), las
diferencias entre CC.AA. son notables (a favor de las que más invierten), y de estos
resultados hay mucho que aprender. Sólo la puesta en marcha de una evaluación
regional de diagnóstico con mayor legitimidad curricular y con efectos más positivos en
la responsabilidad y la moral de la comunidad escolar que las que ofrece el PISA nos
ayudaría a entender esta posición.

Creemos que este conjunto de actuaciones más que evaluar la educación y
contribuir a crear una cultura de la evaluación, ayudan a devaluarlas socialmente.

Por todo lo argumentado, la Asociación Madrileña de Orientación y
Psicopedagogía estima necesario manifestar públicamente, las siguientes
consideraciones:

1. Estimamos de gran valor para la mejora permanente del sistema
educativo la realización de evaluaciones de diagnóstico periódicas por
parte de las Administraciones educativas, siempre que estén planteadas
con una finalidad formativa, conocida por la comunidad educativa, basadas en
competencias básicas consensuadas o establecidas en el currículo oficial,
contextualizadas y realizadas en momentos oportunos, de modo que faciliten la
adopción de medidas adecuadas para superar tanto las deficiencias
observadas en el sistema, como en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Asimismo demandamos unas pruebas que permitan conocer también aquello
que funciona bien, los progresos logrados, evitando el desaliento y valorando el
esfuerzo. En consecuencia, consideramos claramente mejorable el proceso
seguido en el diseño y aplicación de la prueba de 6º de Primaria en los
colegios de la C.M., y demandamos un mayor rigor, transparencia y cuidado en
las futuras pruebas que ya se anuncian.

2. Desaprobamos la publicación del ránking de centros, por lo que supone de
daño casi irreparable:

a. A la confianza de las familias en la educación que reciben sus hijos,
pues tampoco han recibido información adecuada de cuáles son los
problemas y qué se va a hacer para resolverlos, dejándolos con
sensación de indefensión y desconcierto.

b. Especialmente a la imagen de la escuela pública, pero también al de
aquellos centros concertados que asumen mayores compromisos con la
educación de todos los alumnos de su entorno.

c. Al prestigio y moral del profesorado, consiguiendo victimizar a todos,
por no explicar la situación en que cada equipo docente desarrolla su
tarea educativa.

3. Insistimos en que es imprescindible que los datos extraídos de ésta y
futuras evaluaciones:

a. Sean devueltos a los centros, de forma que les sirvan de referencia
para su análisis, reflexión y toma de decisiones colectivas.

b. Sean empleados por la Administración educativa para aumentar la
inversión en educación, en particular en aquellos centros que
escolarizan alumnado en desventaja y que más lo necesitan para
mejorar sus procesos educativos. El último Informe PISA muestra cómo
el mero aumento de la inversión no mejora necesariamente los
resultados educativos, pero también que, sin excepción, aquellos
países o regiones que menos invierten en educación obtienen peores
resultados.

4. Lamentamos que se haya perdido una oportunidad única para iniciar un
proceso de evaluación periódica del funcionamiento y resultados del
sistema escolar de la Comunidad de Madrid, al haberse generado un
malestar en la comunidad educativa que difícilmente presagia una actitud
participativa y motivada de ésta para formar parte de futuras experiencias de
este tipo.

5. Por último, como miembros de esa comunidad educativa, los orientadores de
la C.M. no apreciamos ni entendemos nuestra función como meros
vigilantes de dichas pruebas, por lo que también solicitamos la revisión y
adecuación del proceso de aplicación.

En Madrid, a 3 de noviembre de 2005

Asociación Madrileña de Orientación y Psicopedagogía (AMOP)

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