Llega la hora del recreo, a partir de los 16 años, si tienen autorización paterna o materna, no hace falta que se queden en el recinto escolar durante esa media hora: pueden salir fuera.
El bocadillo, bollito o similar, habitual en años anteriores, es sustituido por la compra de lo que sea (a veces, incluso un bocadillo similar al que traían de casa) en las tiendas cercanas al colegio.
Algunos (pocos) aun teniendo esta nueva opción, siguen trayéndose algo de casa. Si pudieran elegir lo tendrían claro: prefieren llevar dinero y comprar, pero en sus casas saben que es más barato, y también más sano, lo que se llevan que lo que compran. Así que sacan con desgana el zumo en “pack individual” y el bocata envuelto en papel de plata.
Cuando llega la hora del recreo todos salen corriendo, pero uno se queda siempre rezagado: en su casa el dinero no alcanza para mucho, así que cada día por la mañana saca un brik de zumo de 1 litro de la nevera de su casa y echa en una botellita la cantidad equivalente a la que viene en los packs individuales.
Le da vergüenza que le vean.
Vivimos en unos tiempos en los que se ocultan los comportamientos más sensatos.
FUENTE ORIGINAL: Consume hasta morir