La Campaña representa a una coalición de grupos del movimiento pacifista en Israel:
Coalición de Mujeres por la Paz; Gush Shalom; Anarquistas contra el Muro; The High School Seniors Letter; Taayush; Yesh Gvul; Hadash, ICAHD,la Coalición de Estudiantes – Tel Aviv.
Introducción
En el verano de 2005 Israel puso en marcha su plan de “desconexión” de la Franja de Gaza, entre otras cosas, según el Gobierno de Israel en ese momento, para crear “una posible mejora de las condiciones económicas y de vida de los palestinos”. Desde entonces, Gaza ha estado bajo asedio, reforzado periódicamente por ataques militares israelíes -por tierra, mar y aire-. La combinación de violencia y hambre supone ahora una terrible amenaza para las vidas de 1,4 millones de personas que viven en la Franja de Gaza -mujeres y hombres, ancianos y niños, combatientes y una amplia mayoría de civiles-. Esta política no tiene nada que ver con la seguridad de los ciudadanos de Israel. Antes al contrario, debido al hecho de que convierte la Franja en un gigantesco polvorín, supone una amenaza para todos los israelíes, sobre todo para los residentes en áreas fronterizas con Gaza, algunos de los cuales están entre los que más sufren la pobreza en Israel.
«Israel evacuó la Franja de Gaza y no sirvió de nada -la violencia no ha acabado-. ¿Qué quieren los palestinos?
Israel abandonó los asentamientos en Gaza de forma unilateral, sin llevar a cabo negociaciones con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ni alcanzar una resolución acordada entre las partes sobre el futuro de Gaza. La retirada unilateral, así como el hecho de que no se negociaran acuerdos, supuso una oportunidad perdida para avanzar hacia una solución política del conflicto palestino-israelí. Además, esta combinación socavó el estatus de la ANP.
«La ocupación de Gaza ha acabado. Israel ya no es responsable de lo que ocurre en la Franja”.
Cuando Israel desmanteló los asentamientos y retiró a las fuerzas militares de Gaza, puso fin al gobierno militar de la Franja. Hoy, sin embargo, mientras no hay de hecho una presencia militar permanente dentro de la Franja de Gaza, Israel continúa ejerciendo un control casi absoluto sobre todos los aspectos de la vida en el interior de la zona. La costa de Gaza, su espacio aéreo y los pasos por tierra de Gaza a Cisjordania están controlados en su totalidad por Israel. Israel también controla la entrada y salida de personas y mercancías en la Franja de Gaza. Además, Israel controla el registro de nacimientos, muertes, matrimonios y el lugar de residencia, lo que incluye la administración de peticiones de reunificación familiar. Bajo los acuerdos de Oslo, Israel continúa controlando una gran parte del sistema fiscal de la ANP.
«Los palestinos están disparando cohetes Qassam hacia Israel, con lo que pretenden matar a civiles, mientras que los israelíes están luchando en una guerra contra el terrorismo”.
Los grupos armados palestinos están efectivamente lanzando cohetes a las ciudades israelíes, un total de 480 cohetes han sido lanzados entre junio y noviembre de 2006, lo que ha herido a un total de diecisiete israelíes. Al mismo tiempo, el asalto militar israelí a Gaza desde que el soldado Gilad Shalit fue hecho prisionero se ha llevado la vida de 350 palestinos, de los cuales al menos la mitad eran civiles, incluyendo 80 niños, y además hirieron a 800 palestinos. El Ejército israelí ha causado un daño enorme a la infraestructura de la Franja -la mitad del suministro eléctrico en Gaza se ha interrumpido desde el bombardeo de la central energética, lo que ha provocado un perjuicio grave a los sistemas de bombeo de agua y de tratamiento de aguas residuales-. Las ejecuciones sumarias que Israel denomina “asesinatos selectivos”, a menudo llevados a cabo con helicópteros armados además de fuegos de artillería, ponen la vida de los 1,4 millones de ciudadanos de Gaza en constante peligro. Las bombas sónicas creadas por la fuerza militar israelí no se pueden justificar de ningún modo. El primer ministro Ehud Olmert describió su objetivo de una manera muy precisa: “Nadie en Gaza podrá dormir”.
«¿Cómo puede considerarse a Israel responsable de la situación económica en Gaza?»
Desde el comienzo de la ocupación israelí en 1967 y hasta los acuerdos de Oslo de 1993, el desarrollo en los Territorios Ocupados estaba totalmente paralizado. En estos años, Israel consideró muy conveniente explotar a los palestinos como una mano de obra barata y por eso intencionalmente impidió el desarrollo económico tanto en Gaza como en Cisjordania. En 1991, Israel comenzó a reducir el número de permisos de acceso a Israel para trabajadores de Gaza y llegó finalmente a bloquear su entrada. Algunos de los que resultaron despedidos en este proceso fueron entonces contratados por la ANP. Ahora bien, desde las elecciones que llevaron al poder a Hamas, Israel ha dejado de transferir los impuestos que legalmente le debe a la ANP. En consecuencia, además de cientos de miles de trabajadores desempleados, los trabajadores de la ANP no han recibido ningún salario desde marzo de 2006, es decir, desde hace ocho meses. Por otra parte, debido al bloqueo económico sobre Gaza, el paro ha aumentado hasta el 40% y el número de familias que viven en la pobreza ha alcanzado un insólito 80%. El 75% de los habitantes de la Franja sufren en la actualidad escasez de alimentos.
«No tiene sentido que Israel lleve a cabo negociaciones con una nación que ha elegido a una organización terrorista como su líder”.
Hay un amplio consenso internacional sobre el hecho de que las elecciones de la ANP fueron realmente democráticas y que Hamas fue legalmente elegido. En el pasado, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el principal movimiento que forma parte de ella, Fatah, eran definidas por Israel como organizaciones terroristas, un hecho que el gobierno de Israel tiende a ignorar según sus intereses. Los líderes de Hamas han declarado una y otra vez que desean llevar a cabo negociaciones con Israel, bajo la dirección del líder de la OLP y presidente de la ANP, Mahmud Abbas (Abu Mazen). Está claro que es de interés para el pueblo israelí que su gobierno negocie con el gobierno palestino elegido legítimamente que goza de la entera confianza de la población. El Documento de los Prisioneros y la Iniciativa Saudí son unas bases excelentes para el diálogo entre Israel, los líderes palestinos y los países árabes. Si Israel continúa ignorando y marginando a los dirigentes elegidos por el pueblo palestino, cada vez más palestinos llegarán a la conclusión de que el único camino hacia delante es la lucha armada.
«¿Qué problema hay en cerrar las fronteras? ¿No es sencillamente un modo legítimo de prevenir ataques terroristas?
Cerrar las fronteras ha supuesto un claro fracaso a la hora de evitar el lanzamiento de cohetes Qassam o la excavación de túneles. Por otro lado, impone un perjuicio grave y directo sobre toda la población de Gaza. Israel ha pretendido así ejercer presión sobre el gobierno dirigido por Hamas. Israel controla el cierre y apertura de las fronteras entre Gaza y el mundo exterior, lo que incluye el funcionamiento de la frontera de Rafah con Egipto. Desde la captura del soldado Shalit, las fronteras se han mantenido cerradas la mayor parte del tiempo, lo que ha impedido el paso de personas y mercancías, algo que viola los acuerdos negociados por EE UU y firmados por Israel. El asedio de Gaza es una forma de castigo colectivo que se ha impuesto a todos los residentes de la Franja, lo que ha convertido toda la zona en una enorme prisión y ha supuesto la negación a los residentes de trabajo, de bienes de vital importancia, del cuidado médico apropiado y de los derechos humanos básicos.
«La única solución es volver a ocupar Gaza.»
La operación militar puesta en marcha por Israel en la Franja no ha acabado con el secuestro del prisionero de guerra Gilad Shalit. Ha fracasado completamente en su empeño por acabar con el lanzamiento de cohetes Qassam al interior de Israel. Del mismo modo que la reciente guerra en Líbano no consiguió aportar una solución al conflicto con Hezbolah, en Gaza y también en Cisjordania las acciones militares no ofrecerán soluciones al conflicto palestino-israelí. La seguridad de los habitantes de Israel sólo se garantizará a través de un acuerdo político que ponga de verdad fin al control israelí de los territorios ocupados e incorpore el reconocimiento de los derechos del pueblo palestino. Ocupar Gaza de nuevo no resolverá nada y, además, su coste en términos de vidas de civiles y soldados se hará insoportable -tanto para la sociedad israelí como para la palestina-. En este momento, antes de nada, el asedio de Gaza debe acabar inmediatamente.