LO QUE FUE DE UN SOLDADO QUE NUNCA LO QUISO SER.
«Si es tan alta la presión por matar, es mi vida la que se entrega por no hacerlo. Si no es que antes uno de ustedes lo hace«.
. . . Porque no pueden obligarme a matar, ni a portar un fusil ni un camuflado . . . Todo por defensa de mi patria y de mi vida física. Esa defensa yo la encuentro en mis pensamientos, ideales y convicciones. Por ello desde el primer día de incorporado, reclutado, capturado, secuestrado legalmente, en fin, todo es lo mismo, decidí no prestarme para sus jueguitos guerreristas, incoherente y alejados de todo sentido de humanidad.
Sí. Desde el 5 de Enero del 2008 quisieron arrebatarme mi libertad en la Terminal del Norte. Soldados me pidieron ni libreta militar y como no la tenía encima, inmediatamente me subieron a un camión. Me llevaron al batallón Girardot. Me hicieron los exámenes médicos resultando apto y ya finalizando el día, incorporado en el primer contingente del 2008 en un escuadrón de soldados campesinos del batallón Juan del Corral.
Manifestaba constantemente no querer participar de una guerra absurda donde los únicos que sufrimos en realidad somos los que no tenemos acciones ni inversiones en ella. Manifestaba querer estudiar, desarrollar mis sueños de país, de humanidad, desde la no violencia, desde la revolución pacífica . . . Revolución de amor. Y como respuesta a esto se recibían malos tratos. Era tratado de marica y cobarde para arriba. Decían que el servicio militar era una obligación para con la patria que quisiera o no tenía que cumplirla.
Así comenzó pues la primera etapa de entrenamiento donde querían montanros una cantidad de enemigos cuando yo no tenía ninguno. Eran cosntantes la actividad de esfuerzo físico exagerado y forzoso. Todo con la escusa de que era incremento físico. Para todo eran 20 – 30 de pecho, abdominales, arrastrarse, de piernas, entre otras órdenes absurdas que hasta para comer o dormir nos obligaban cumplir. Tanto es que una vez en el dormitorio nos dejaron «volteando» hasta que los vidrios de las ventanas sudaran. El fin de ellos era convertirnos en «hombres de guerra«. Y así fue pasando la primera etapa tras noches, adoctrinamientos guerreristas inhumanos, conocimientos de armas para la guerra y preparación para la misma, etc. . . .
Luego de mes y medio en el batallón, nos llevaron para el centro de isntrucción y entrenamiento en los Llanos del Cuibá. Cada uno con un fusil, quinientos cartuchos de guerra y un equipo de combate. Me decían que allí sí me convertiría en un hombre de guerra a las buenas o a las malas. Era un lugar triste, frío, sin condiciones snaitarias ni mínimas comodidades humanas. Todo el tiempo recibíamos entrenamientos de combate y nunca se dejaban a un lado las consignas que desde un inicio nos habían enseñado y que buscaban crear odio ante un supuesto enemigo, que decían así:
«Y quiero bañarme en una piscina
llenita de sangre,
sangre subversiva«.
O
«Sube, sube guerrillero
que en la cima yo te espero
con granadas de mortero.
Ahí de baja te daremos,
tus ojitos sacaremos
y con ellos un caldo haremos«.
Canciones que yo no cantaba. Entonces me abordaban a mí solo y como castigo me hacían gritar:
«Soy hombre de guerra«.
«Mata que Dios perdona«.
Las cuales tampoco gritaba. Y por lo mismo una vez por no afirmar ser hombre de guerra un cbao tercero, con ela rgumento de que me faltaba milicia, me arrastró dos veces por una zanja en la cual me tiraba canecadas de agua. mas cuando terminaba, nuevamente afirmaba no ser hombre de ni para la guerra. Otra veces me castigaban poniéndome a cargar la ametralladora, sin enmabrgo, no lograron meterme su milica ni convertirme en el hombre de guerra.
Mientras estuve en el centro de entrenamiento me vistaron compañeros objetores de conciencia de la RED JUVENIL, brindándome ánimos y fuerzas para continuar resistiendo y defendiendo mi posición de objetor. Además la RED hizo una acción en el batallón con su arte y pacíficamente pidiendo mi libertad, acto que ofendió mucho a las fuerzas militares pues decían que nunca habían visto tal acto en su institución.
Por todos estos motivos, además de llamarme cobarde, marica y miedoso, comenzaron a tildarme de guerrilero, revolucioanrio, insurgente, entre otros. Es más, buscaban muchas veces irritarme con el fin de que actuara violenta o agresivamente, lo cual tampoco lograron. Me amenazaban con meterme a la pieza (calabozo) o hacerme informes por negarme a cumpli algunas órdenes o no firmar determinados papeles.
Asi se fueron pasando los meses desde enero hasta abril, en una constante lucha por defender pacíficamente mis ideales, entre burlas, castigos físicos, morales y psicológicos, sin lograrme convertir en lo que querían, como un hombre más para la guerra. Sin embargo, no aceptaron su derrota. No quisieron darme el desacuartelamiento y rechazaban los argumentos jurídicos (pues los habían). En exámenes psicológicos me declaró la psicóloga del batallón no apto para el servicio militar. Pero no bastaba. Como objetor de conciencia estaba convencido que a la vida hay que darle más vida y no atacarla con la muerte y la guerra. No aceptaron nada.
Simplemente el 11 de Abril llegaron y me dijeron: «Póngase su civil. Usted se va para su casa. No por lo problemático que ha sido, ni porque es objetor de conciencia, sino por una de las mal llamadas influencias que llamó y ordenó que lo desacuartelaran«. Más yo estoy convencido que se logró por el esforzado trabajo de JUAN DAVID y ADRIANA, abogados de la Red, el mismo apoyo de la Red y mi firme y constante posición como objetor de conciencia.
Ahora más que nunca estoy altamente convencido de que objetar por conciencia es un paso fundamental para que dentro de la revolución pacífica comencemos a encontrar la paz, nuestra libertad y divinidad, y un mundo más consciente de neustro sentido de ser humanos, hambriento de expresión, comprensión y amor.
Ellos, los violentos, solo tienen armas y dinero. Nosotros tenemos argumentos, ideales y principios, con lo cual no nos podrán vencer, pues no lo han hecho ni con JAIME GARZÓN, MOHANDAS GANDHI, JESÚS y otra cantidad de humanos que convencidos de sus argumentos han buscado la paz desde la noviolencia y la revolución pacífica, llegando al punto de dar sus vidas por no acabar con las demás vidas.
Escrito por D. A. P. en la revista MalCreyente. nº 221. Julio 2008. MEDELLÍN. Colombia.
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Declaración de Objetor por Conciencia. Medellín, Marzo 2008.
Diego Alexander escribe desde el Batallón. Medellín, 16 de Marzo de 2008,
El objetor Diego Alexander Pulgarin Ossa, fuera del ejército luego de 4 meses de estar reclutado. Medellín, 15 de Abril de 2008